Los españoles sólo esperan una dolorosa mayor austeridad tras las elecciones que colocarían en el poder a un Gobierno de centroderecha para combatir la crisis económica. Ante la casi segura victoria del líder del Partido Popular (PP), el conservador Mariano Rajoy, la principal pregunta es exactamente qué medidas de austeridad planea imponer para sacar a su país de la recesión. Ayer se percibía una sombría atmósfera, con poco entusiasmo aparente por la elección.

El alto desempleo, los recortes fiscales y el temor de que España sea el próximo país de la zona euro en necesitar un rescate financiero internacional han dominado la campaña electoral.

Filas de personas se formaron ayer en el centro de Madrid, pero no para aguardar la apertura de los centros de votación, sino para comprar boletos de la lotería nacional de Navidad, más conocida como "El gordo", con la ilusión de convertirse en millonarios de forma instantánea. "Vamos a comprar boletos para ver si ganamos, es la única forma de que las cosas cambien. Todos están muy pesimistas, no hay trabajo y no hay esperanza", explicó Ana María Gómez, ama de casa de 42 años.

Haciendo fila en la Puerta del Sol, el principal punto de reunión de Madrid, estaba la jubilada, de 82 años, Amparo García. "Ojalá que las cosas mejoren porque tengo dos nietos sin trabajo. El trabajo es esencial, especialmente para los padres de familia", manifestó, y se quejó, como otras personas mayores, de que sus pensiones habían sido congeladas por el Gobierno socialista.